Computación Emergente
Reflexiones en Computación Emergente No: 0.
Sistemas Complejos
SISTEMAS COMPLEJOS
|
Un sistema es un conjunto de elementos o partes que interaccionan entre sí a
fin de alcanzar un objetivo concreto. Con dos implicaciones fundamentales:
Primero: Existe una influencia mutua
entre sus elementos, de forma que el cambio experimentado en uno de
ellos repercute y afecta inevitablemente al resto.
Segundo: Que una serie de elementos reunidos (es decir, un
conjunto), que no persigue un propósito común (un objetivo), de ninguna manera
constituye un sistema. Sin embargo, a diferencia de la primera de las
características, se debe indicar que ésta es subjetiva.
En consecuencia, para que el comportamiento de un sistema esté
adecuadamente descrito, es necesario conocer, además de sus elementos, las
interacciones o relaciones entre ellos. Pero no sólo eso: también se requiere
saber sus estados (los valores instantáneos de todos los elementos) y sus
transiciones (los cambios dinámicos de esos estados). En otras palabras, se
deben describir tanto la estructura (lo que es el sistema) como la función (lo
que hace el sistema).
Un sistema es algo más (y algo menos) que la simple suma de sus
elementos constitutivos. Por un lado, emergen propiedades nuevas que no pueden
atribuirse a ninguno de ellos en particular y por otra parte, se reprimen o
inhiben algunas de sus propiedades intrínsecas. Existen varios ejemplos de
ello. Los cardúmenes, los enjambres y las manadas se comportan -como conjunto- de manera distinta a
como lo hacen sus individuos componentes en forma aislada.
Una neurona por sí misma no posee ningún tipo de inteligencia,
pero miles de millones de ellas interactuando entre sí pueden originar la
inteligencia de una mente, algo realmente diferente. Este comportamiento surge únicamente cuando el sistema se
considera como un todo, como colectivo.
Existe una heterogénea clasificación de los sistemas atendiendo
a diferentes perspectivas:
·
Dado que todo sistema se encuentra
inmerso en un medio ambiente,
éste, afectara tanto su funcionamiento como su rendimiento. Para
medir esta influencia o interacción aparece el concepto
de permeabilidad.
Los escasamente permeables, (aquellos que no
intercambian o intercambian poca materia, energía u información con el entorno)
se conocen con el nombre de sistemas cerrados. ,
los de permeabilidad alta, es decir , presentan mucha interacción con el
medio ambiente se denominan sistemas abiertos. Entre estos dos (02) extremos existe una gradacion de diferente permeabilidad.
·
Asimismo, dentro de la categoría de sistemas abiertos, están
aquellos que son influidos pasivamente
por el medio ambiente,
llamados no adaptativos, y los que reaccionan y se adaptan al entorno, llamados adaptativos.
También pueden dividirse en dinámicos y estáticos, según modifiquen o no su estado interno a medida que transcurre el tiempo. Un sistema particular que, a pesar de estar inmerso en un entorno cambiante, mantiene su estado interno invariable, se llama homeostático. Los sistemas altamente homeostáticos siguen las transformaciones del contexto a través de ajustes estructurales internos. No obstante, si el sistema no puede acomodarse al "esfuerzo tensional"(estrés) que padecen por parte del medio ambiente modificando su estructura o su función pueden transformarse o deteriorarse parcial o totalmente, temporal o permanentemente. La resistencia de un sistema al estrés dependerá tanto de su estructura como de su función.
También pueden dividirse en dinámicos y estáticos, según modifiquen o no su estado interno a medida que transcurre el tiempo. Un sistema particular que, a pesar de estar inmerso en un entorno cambiante, mantiene su estado interno invariable, se llama homeostático. Los sistemas altamente homeostáticos siguen las transformaciones del contexto a través de ajustes estructurales internos. No obstante, si el sistema no puede acomodarse al "esfuerzo tensional"(estrés) que padecen por parte del medio ambiente modificando su estructura o su función pueden transformarse o deteriorarse parcial o totalmente, temporal o permanentemente. La resistencia de un sistema al estrés dependerá tanto de su estructura como de su función.
Los sistemas complejos se caracterizan
fundamentalmente porque su comportamiento es imprevisible.
Sin embargo, complejidad no es sinónimo de complicación: este último hace referencia a algo enmarañado, enredado, de difícil comprensión. En realidad, y por el momento, no existe una definición precisa y absolutamente aceptada de lo que es un sistema complejo, pero pueden darse algunas peculiaridades comunes.
Sin embargo, complejidad no es sinónimo de complicación: este último hace referencia a algo enmarañado, enredado, de difícil comprensión. En realidad, y por el momento, no existe una definición precisa y absolutamente aceptada de lo que es un sistema complejo, pero pueden darse algunas peculiaridades comunes.
·
En primer lugar, está compuesto por una gran
cantidad de elementos relativamente idénticos. Por ejemplo, las
células en un organismo, o las personas en una sociedad.
·
En segundo lugar, la interacción entre sus
elementos es local y origina un comportamiento emergente que
no puede explicarse a partir de dichos elementos tomados aisladamente. Un
desierto puede contener billones de granos de arena, pero sus interacciones son
excesivamente simples comparadas con las que se verifican en las abejas de un
enjambre.
·
Por último, es muy difícil predecir su
evolución dinámica futura; o sea, es prácticamente imposible
vaticinar lo que ocurrirá más allá de un cierto horizonte temporal.
En la naturaleza se pueden encontrar una gran cantidad de
ejemplos de sistemas complejos que se extienden desde la física hasta la neurología,
desde la economía hasta la biología molecular, desde la sociología hasta las matemáticas.
Por ese motivo, esta clase de sistemas no constituye un caso
raro ni excepcional sino que se manifiesta en la inmensa mayoría de los
fenómenos que se observan a diario. Sin embargo, y a pesar de su gran
diversidad y abundancia, se pueden identificar conductas dinámicas genéricas,
no importa su naturaleza (física, química, biológica o social); entre ellas,
las leyes de crecimiento, la auto organización y los procesos colectivos
emergentes.
Como ejemplos de sistemas complejos se pueden mencionar -entre otros- una célula, un cerebro, un organismo, una computadora, un ecosistema, una sociedad de insectos, un sistema inmunológico o una economía de mercado.
Como ejemplos de sistemas complejos se pueden mencionar -entre otros- una célula, un cerebro, un organismo, una computadora, un ecosistema, una sociedad de insectos, un sistema inmunológico o una economía de mercado.
La mayoría de los sistemas complejos son
inestables, se mantienen delicadamente equilibrados. Cualquier variación mínima
entre sus elementos componentes puede modificar, de forma imprevisible, las
interrelaciones y por lo tanto, el comportamiento de todo el sistema.
Así, la evolución de esta clase de sistemas se caracteriza por la fluctuación, situación en la que el orden y el desorden se alternan constantemente. Sus estados evolutivos no transcurren a través de procesos continuos y graduales, sino que suceden por medio de reorganizaciones y saltos. Cada nuevo estado es sólo una transición, un período de "reposo entrópico", en palabras del Premio Nobel ruso-belga Ilya Prigogine.
Así, la evolución de esta clase de sistemas se caracteriza por la fluctuación, situación en la que el orden y el desorden se alternan constantemente. Sus estados evolutivos no transcurren a través de procesos continuos y graduales, sino que suceden por medio de reorganizaciones y saltos. Cada nuevo estado es sólo una transición, un período de "reposo entrópico", en palabras del Premio Nobel ruso-belga Ilya Prigogine.
Estos sistemas nunca llegan a un óptimo global, al estado de
mínima energía. En general, crecen progresivamente hasta que llegan al límite
de su desarrollo potencial. En ese instante, sufren un desorden, una especie de
ruptura que induce una fragmentación del orden pre-existente. Pero después,
comienzan a surgir regularidades que organizan al sistema de acuerdo con nuevas
leyes, produciendo otra clase de desarrollo.
Este comportamiento es típico en los sistemas naturales: por
ejemplo, el tránsito, en los insectos, del huevo a la larva y de ésta a la
crisálida. En consecuencia, la organización de los sistemas complejos se da en
diferentes niveles. Las leyes que gobiernan la causalidad de un cierto
nivel, pueden ser totalmente diferentes
a las de un nivel superior.
Auto-organización
El orden y el desorden se necesitan el uno al
otro, se producen mutuamente; son conceptos antagónicos, pero, al mismo tiempo,
complementarios. En ciertos casos, un poco de desorden posibilita un orden
diferente y a veces, más rico. Así, por ejemplo, un organismo puede seguir
viviendo a causa de la muerte de sus células; o una organización se perpetúa
gracias a la desvinculación de sus miembros.
La variación y el cambio son etapas inevitables e ineludibles por las cuales debe transitar todo sistema complejo para crecer y desarrollarse. Cuando esta transformación se consigue sin que intervengan factores externos al sistema, se denomina "auto-organizado".
La variación y el cambio son etapas inevitables e ineludibles por las cuales debe transitar todo sistema complejo para crecer y desarrollarse. Cuando esta transformación se consigue sin que intervengan factores externos al sistema, se denomina "auto-organizado".
La auto-organización se erige como parte esencial de cualquier
sistema complejo. Es la forma a través de la cual el sistema recupera el
equilibrio, modificándose y adaptándose al entorno que lo rodea y contiene. En
esta clase de fenómenos es fundamental la idea de niveles. Las interrelaciones
entre los elementos de un nivel originan nuevos tipos de elementos en otro
nivel, los cuales se comportan de una manera muy diferente. Por ejemplo, entre
otros, las moléculas a las macromoléculas, las macromoléculas a las células y
las células a los tejidos.
De este modo, el sistema auto-organizado se va construyendo como resultado de un orden incremental espacio-temporal que se crea en diferentes niveles, por estratos, uno por encima del otro.
De este modo, el sistema auto-organizado se va construyendo como resultado de un orden incremental espacio-temporal que se crea en diferentes niveles, por estratos, uno por encima del otro.
Los sistemas autos organizados se mantienen
dentro del estrecho dominio que va del orden inmutable al desorden total, entre
la constancia rígida y la turbulencia anárquica. Una condición muy especial,
con suficiente orden para poder desarrollar procesos y evitar la extinción pero
con una cierta dosis de desorden como para ser capaz de adaptarse a situaciones
novedosas y evolucionar. Es lo que se conoce como transiciones de fase, o como lo llama el doctor en
Ciencias de la Computación, antropólogo y filósofo estadounidense Christopher
Langton: el borde del caos. Es en esta delgada
franja en donde se ubican los fenómenos que edifican la vida y las sociedades.
Por
último, se puede aclarar que, aunque no es posible analizar matemáticamente la
evolución de muchos de estos sistemas, se los puede explorar través de experimentos
numéricos (por medios computacionales). Esto se debe a que, desde el punto de
vista computacional, son sistemas irreducibles; es decir, la única forma de
estudiar su evolución es mediante la observación directa (o sea, permitiendo
que evolucionen).
Para su estudio, en consecuencia, se emplean potentes sistemas computacionales en donde se simulan sus componentes, sus conexiones y sus interacciones, observándose su dinámica emergente.
Continuara…
Xaludos Kordiales.
Hcj
Para su estudio, en consecuencia, se emplean potentes sistemas computacionales en donde se simulan sus componentes, sus conexiones y sus interacciones, observándose su dinámica emergente.
Continuara…
Xaludos Kordiales.
Hcj
Comentarios
Publicar un comentario